Masaje cabeza

El dolor es una sensación molesta que impide o limita la capacidad que tienen las personas de realizar todas las actividades diarias. Se trata de una señal inicial de advertencia de que algo no funciona bien en el organismo. La definición que nos comentan en una clínica traumatológica en Málaga que más se utiliza en actualidad es “una experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada a un daño, real o potencial, o descrita en términos de dicho daño”.

La intensidad del dolor se puede clasificar en varios niveles: puede ser leve, una molestia localizada o un dolor muy intenso. Puede ser agudo y breve o manifestarse como un trastorno crónico a largo plazo. El dolor agudo actúa como un factor de protección en las personas, ya que ayuda a evitar lesiones más graves o situaciones de riesgo potencial y protege las zonas lesionadas mientras se recuperan.  El dolor es un trastorno habitual, y que en ocasiones interfiere en la vida cotidiana. Si no se trata o se aplica un tratamiento inadecuado, puede convertirse en crónico.

El dolor es una sensación molesta, que para algunas personas resulta una pesadilla e intenta cualquier cosa para aliviarlo. Si no sintiéramos dolor, no seríamos capaces de evitar lesionarnos una y otra vez o provocar daños en nuestro cuerpo de una manera permanente. El dolor no es más que un mecanismo de defensa que sirve para avisarnos de la existencia de lesiones y así contribuye a proteger el cuerpo.

El dolor está controlado por el sistema nervioso y se trata de un proceso complejo. Se produce cuando un estímulo externo, como tocar una taza de café caliente, activa las células nerviosas receptoras para que envíen un mensaje por la médula espinal hasta el cerebro. Dichas células receptoras son capaces de sentir calor, frío, luz, presión, tacto y dolor. El dolor puede ir acompañado de otros síntomas físicos, como náuseas, mareo y debilidad.

En muchos casos, el primer impulso cuando se nota dolor es dejar de movernos. Muchas personas creen que el reposo facilita la recuperación, pero en realidad el ejercicio moderado puede contribuir a que nos recuperemos antes. El dolor nos avisa para que nos protejamos de un daño mayor. Sin embargo, también puede dificultar la ejecución de tareas cotidianas y ralentizar la recuperación del movimiento.

Uno de los aspectos más significativos es que el dolor es capaz de cambiar el estilo de vida y modificar en la actividad laboral, las relaciones y la independencia. El dolor es siempre subjetivo y cada paciente lo experimenta de una manera diferente. Por norma general, el dolor agudo se manifiesta de repente y es señal de que el cuerpo ha sufrido una lesión. Una vez la lesión se supera, el dolor debería de remitir. El dolor crónico es más duradero que el agudo, y en algunos casos no responde a los tratamientos. Habitualmente se asocia a enfermedades crónicas. Al contrario de lo que pasa con el dolor agudo, el dolor crónico suele estar relacionado con disfunciones o patologías. La variedad de tratamientos para el dolor es muy amplia debido a todos los factores que intervienen en cada caso.

Antes de recurrir a un medicamento sin receta para aliviar el dolor, como geles por vía tópica o comprimidos, es recomendable entender por qué se produce el dolor y cuál es la mejor manera de manejarlo. En caso de duda, se debe consultar con un médico o especialista sanitario. Debemos tener en cuenta que solo un médico puede hacer un diagnóstico sobre tu dolor y que no todos los dolores pueden tratarse con medicamentos sin receta.