Uno de los problemas de las personas que se encuentran encarcelados en prisión, no es solo que han perdido la libertad y sus condiciones no son las ideales sino que además se producen en ellos una pérdida de la fe y la esperanza de seguir el camino correcto. Por ello, el grupo de Familia Unida, fieles creyentes, trabaja para prestarles ayuda y una guía espiritual.

Un ejemplo de esa ayuda es la que prestaron el pasado día 26 de junio, en el que se conmemora la independencia de Madagascar, y donde la obra social de Familia Unida en las cárceles promovió una acción especial para detenidos del país africano. Donó más de una tonelada de alimentos para los detenidos de una cárcel que sirve solo mandioca sea, en una única comida diaria.

El evento contó con la presencia de los administradores de la penitenciaría de Antananarivo (capital del país africano), así como de los voluntarios del grupo. Se donó por parte de Familia Unida unos 490 kilos de carne, una tonelada de arroz, 50 cajas de jabón,  cajas de fideos instantáneos y 100 litros de aceite de cocina. De acuerdo a lo que vieron dentro de la prisión, nos contaron que hay mucha miseria en esa cárcel, son más de 3.000 presos que reciben solo una comida diaria: un plato con 300 gramos de mandioca seca.

La realidad es muy triste se necesita mucha ayuda para estas personas, ya que no tiene una alimentación adecuada, y con hambre, ellos no tendrán las fuerzas necesarias para reincorporarse a la sociedad cuando acaben sus condenas. Desdichados y débiles, los detenidos también pueden contraer enfermedades como la malaria o la tuberculosis.

Hay celdas donde viven más de 120 presos y donde tienen que dormir en el suelo. Durante la noche se toca una alarma para que todos puedan cambiar de posición, lo que nos da una idea de las condiciones en las que tienen que vivir estas personas en las cárceles de Madagascar.

El grupo de Familia Unida realiza acciones en el país desde el año 2.014. Solo en este último semestre, más de 8.000 detenidos de la isla africana se beneficiaron de las donaciones de alimentos, ropa y bolsas de higiene personal. Las instalaciones penitenciarias son muy antiguas y precarias, teniendo una capacidad para 1.000 detenidos, distribuidos en tres zonas: una masculina, otra femenina y una última para menores. A día de hoy, los prisioneros en el lugar superan las 3.000 personas.

La realidad del país es que el Índice de Desarrollo Humano es muy bajo, situando a Madagascar en el puesto 154 del ranking, de un total de 188 países, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La pobreza de la población es uno de los problemas más graves del país africano. Fuera de la capital, falta agua potable, energía eléctrica ni de red de alcantarillas, todo esto a pesar de tener un suelo rico, fértil y con una naturaleza privilegiada, pero que sin que sirva para que dejen de ser uno de los países más pobres del mundo.

El programa social de ayuda en la cárceles tiene más de 30 años y se lleva a cabo en centros de todo el mundo, ayudando a más de 500 mil presos, sus familiares, agentes penitenciarios y demás funcionarios. Se ofrecen cursos profesionales, atención médica, odontológica, legal, alimentos para los familiares que visita a los presos, cestas básicas y libros. El objetivo es resocializar a los detenidos. Con el conocimiento adquirido en los cursos, conferencias y reuniones, cuando estén libres, puedan reincorporarse a la familia ya a la sociedad, disminuyendo así el índice de criminalidad. El programa de Familia Unida consiguió que más de 6.000 personas se reintegraran a la sociedad.

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