ronda de financiacion

Llega un momento en el desarrollo de las nuevas empresas, sobre todo de las startups, en el cual se necesita crecer. Y ese crecimiento está vinculado de una manera obligatoria con la obtención de fondos que permitan realizar el proceso de manera sólida. La medida que se estima en estos casos implica la organización de una ronda de financiación que sirva para inyectar capital y que así el crecimiento sea pan comido. ¿Pero qué debes tener en cuenta para su gestión?

 

1. Busca objetivos que valgan la pena

Cuando estés preparando la organización de tu ronda de financiación tendrás que ser coherente. Y ser coherente significa hacer dos cosas antes de comenzar. La primera es asegurarte de que tu negocio está en un punto en el cual se puede financiar y recaudar dinero. No registres tu web y te lances a pedir por ahí, porque te darás un gran golpe contra el suelo. La segunda es que analices a posibles inversores y hagas una selección de entidades y personas que puedan sentirse interesadas por lo que estás planteado. El éxito de una ronda de financiación no se encuentra en convocar a miles de inversores, sino en encontrar a los apropiados.

2. Recuerda los círculos

Los círculos de inversores, de empresas, de inversores ángel o de entidades de capital riesgo existen. Sentimos decepcionarte, pero es así. Y si estás fuera del círculo lo tienes mucho más complicado que si lograras una vía para colarte dentro. Bajo esta regla de tres, te recomendamos buscar una forma de meterte dentro antes de pedir nada. ¿Cómo conseguirlo? Eso ya depende de tu habilidad social, de tu picaresca y de la gente a la que conozcas. Pero se han ganado muchas batallas con enviar un solo mensaje a la persona adecuada.

3. ¿Qué ofreces y cuánto necesitas?

Estas son dos preguntas a las que hay que saber responder. No pretenderás que venga el inversor y te diga “mira, te doy 50.000 euros”. Eso no funciona así. Tú tienes que tener claro qué parte de la empresa proporcionas, qué garantías das y cómo vas a gestionar esa implicación de los inversores en tu negocio. No seas ingenuo, quien meta dinero en tu empresa querrá tener cierto vínculo e implicación con ella. Y todo depende de lo que necesites. Si tan solo quieres un pequeño impulso económico podrás ser menos flexible, pero si estás necesitado de una buena cantidad de capital, en ese caso prepárate para hacer concesiones. Lo importante es que tú lo tengas claro.

4. Solidez

Cuando presentes tu proyecto, demuestres porqué vale la pena y luego esperes a recibir llamadas o correos electrónicos ten claro que debes dejarte representar por una palabra: solidez. Nada de miedos, pánico o preocupaciones, porque eso te llevará a tomar malas decisiones. Conviértete en una persona incapaz de dejarse llevar por el pánico y evitarás cometer errores que muchos otros emprendedores han cometido, como acosar a los inversores antes de que ellos se pongan en contacto contigo.

5. Formaliza con las cosas claras

No hay mayor error que se pueda cometer en una ronda de financiación que andarse con contratos y textos en los que no se reflejan hasta los más mínimos detalles. A inversores, emprendedores y entidades financieras por igual les interesa que todo esté clarísimo de una manera absoluta. No quieren sorpresas y tú tampoco las querrás. Así que asegúrate de elaborar unos documentos de formalización que dejen satisfechos a todos.