Trading con divisas
Los mercados de divisas están entre las preferencias de no pocos operadores particulares que someten sus habilidades inversoras a escrutinio cada vez que realizan una operación. El trading con divisas, o Forex, es el más voluble de todos los mercados, nunca cierran, y mueven cantidades astronómicas en todo el mundo.

 
Se trata de un modelo de mercado difícil de predecir que no quiere decir difícil de pautar para proteger los propios intereses. Y es que siempre hay margen para aplicar una serie de rutinas y reglas con las que alejar los riesgos y mejorar el control de las operaciones. Estos que siguen son tres ideas para hacer un trading con divisas libre de riesgos, tan seguras como operar con IronFx trading con divisas
 
– Tener en cuenta cual es el nivel de entrada. Si no resulta factible estar pendiente de la información de las pantallas, porque el tiempo del que disponemos es el que es, un truco para conseguir conocer el momento en el que abrir una posición es el que resulta de una media bien calculada.
 
Ejemplo 
 
Un ejemplo para ilustrar. Si se ha dejado pasar una operación larga de compras, la acción más recomendada es tomar la referencia de los últimos mínimos más recientes, pongamos que los últimos cuatro, y con esa referencia establecer el precio de entrada. Por contra, si se ha dejado pasar una operación de venta, lo propio es configurar una señal de salida con los últimos máximos registrados, sí también cuatro.
 
– No a las órdenes con números cerrados. Los bancos suelen ir en contra de las operaciones de los particulares porque sus sistemas detectan una de sus tendencias más habituales, la de ofrecer órdenes con números redondos, cifras que podríamos llamar ‘psicológicas’. Para evitar éso, que las eliminen, hay que crear órdenes con cifras que ofrezcan toda una variedad de dígitos. Así será más ventajoso apostar por un, 0,3241 que por un 0,3000. 
 
– Órdenes bajo condición. Una recomendación que también puede marcar una diferencia en el trading con divisas. Al entrar en posición, abra rápidamente dos órdenes muy concretas. Una, un ‘stop’ que le ofrezca protección; la otra, una orden con un valor con limitación que esté acorde con su objetivo marcado de beneficios. 
 
Pero, ojo, se trata de realizar esas órdenes bajo condición  siguiendo las del tipo UAA. O lo que es lo mismo, que una consiga anular a la otra, para que cuando se haga efectiva una, la otra se pare, no tenga efecto. 
 
Así, si en sus operaciones consigue un stop de protección, el objetivo para sus beneficios se eliminará sin que haga nada. Se trata de adoptar un sistema de protección eficiente y redundante que sea alternativo al uso de detenciones sometidas a procesos mentales y, por tanto, con lo que de riesgo puede suponer usar nuestra psicología.